El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, dio un paso más en su plan de borrar del mapa a la Organización Barrial Tupac Amaru, liderada por Milagro Sala. En ese sentido, el Ministerio de Educación jujeño transfirió cuatro escuelas al Estado provincial.

La resolución 4483, firmada por la ministra de Educación Isolda Calsina, faculta a la Secretaría de Gestión Educativa a “conformar los gobiernos educativos de las instituciones” y a “reubicar al personal no docente en instituciones educativas de gestión estatal”.

Las escuelas, que están inscriptas como cooperativas, por lo que igual que las entidades privadas reciben parte de su sueldo del Estado, son la Escuela de Gestión Social Bartolina Sisa, el Colegio Secundario Olga Márquez de Aredez, el Instituto de Educación Superior Tupac Amaru y el Centro de Educación Integrada para Jóvenes y Adultos Germán Abdala. A estas dos últimas, además, se les quitaron los nombre.

Mientras abogados y referentes educativos de la Tupac Amaru analizan la medida y los pasos a seguir, el avance sobre las escuelas de la asociación es leído como un paso más hacia el desmantelamiento de la estructura social construida bajo el liderazgo de Sala.

Gerardo Morales ya quitó  y ocupó la fábrica textil, la bloquera, los clubes. Ahora, se apropió de los cuatro establecimientos educativos de la asociación –primaria, secundaria, terciaria y de adultos- permanecían como el último espacio sin arrebatar y en funcionamiento.

“Es un golpe al corazón de la organización y de Milagro específicamente. Milagro menciona en la nota que dio hace pocos días el colegio Germán Abdala, con orgullo. Y ahora sale esto”, resalto la periodista Gabriela Tijman en diálogo con el sitio El Diario 24.

“Morales me quiere ver muerta, estoy podrida de que me armen causas”, dijo recientemente la dirigente Milagro Sala, presa desde hace más de un año, pese a los pronunciamientos de organismos de Derechos Humanos a nivel nacional e internacional que consideraron “arbitraria” su detención.