Desde el martes 30 de mayo se está llevando a cabo un Congreso para Trabajadoras Sexuales organizado por AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices Argentina) en el Hotel Bauen que culmina hoy viernes, Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales, con un abrazo al Congreso de la Nación para exigir obra social, jubilación y la derogación de todas las normativas que criminalizan nuestro trabajo. Es el primero que se realiza en el país a nivel nacional y donde durante cuatro días, están participando alrededor de sesenta trabajadoras sexuales de 12 provincias.

Aunque el movimiento de trabajadoras sexuales organizadas nació hace varias décadas, con COYOTE en Estados Unidos como la primer Organización reconocida que reclamaba por sus derechos y en Argentina las putas empezaron a organizarse a fines de 1994 como respuesta al abuso de la policía.

En estos últimos años, especialmente el año pasado, hubo un cambio importante en el posicionamiento de las trabajadoras sexuales en nuestro país como un sujeto de derecho. El trabajo constante del Sindicato, las redes sociales como un medio comunicativo que llega a estar a la altura de los medios masivos como la televisión y la radio y la decisión de las trabajadoras sexuales por involucrarse realmente en el feminismo y en el movimiento de mujeres junto al “Puta feminista” que se presenta como una identidad política y un nuevo feminismo que incluye a las putas y nos presenta como sus principales protagonistas, el feminismo hoy en día se encuentra abriendo esas puertas a las trabajadoras sexuales que históricamente les cerró.

El feminismo ha tomado relevancia a nivel internacional masivamente y hoy en día los reclamos de quienes lo conformamos han trascendido como nunca antes. Justamente, el debate del trabajo sexual es el que más divide al movimiento y eso nos ha posicionado en el centro de muchos encuentros, asambleas, eventos feministas y la reflexión y acercamiento de muchas que jamás habían escuchado nuestra voz.

La modificación de las Leyes sobre trata que hoy en día anulan el consentimiento de cualquier trabajadora sexual equiparándola con víctima o proxeneta, que hoy en día sigan existiendo artículos contravencionales en 18 provincias que permiten que cualquiera que ejerza la prostitución en la calle pueda ir detenida y el cierre de los lugares donde las trabajadoras podían ejercer que solo nos arrojaron a más clandestinidad, ha hecho que el Sindicato que lo conforman hoy 7000 afiliadas, respondiera con cada vez más organización y lucha colectiva.

En Ammar pensamos que era el momento indicado para organizar nuestro primer congreso. Un congreso que nos ayudara a afianzarnos más, a formarnos sobre feminismos, sindicalismo, sobre cuál fue la historia de nuestro movimiento y cuáles fueron los distintos modelos de leyes que se impusieron sobre nuestro trabajo (y así también sobre nuestros cuerpos).

El primer día, Carlos Mesa, integrante de la RedTraSex (Red de Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe) nos formó sobre la historia del sindicalismo y sostenibilidad. En el segundo, tuvimos un taller donde junto a la antropóloga Debora Daich estudiamos la historia del feminismo y los debates sobre el trabajo sexual dentro del movimiento. El tercer encuentro fue dictado por la doctora en derecho penal y criminóloga Agustina Iglesias, con quién hablamos sobre los impactos de las políticas anti trata en el ejercicio de nuestro trabajo. Hoy culmirará con una exposición y debate sobre los modelos de leyes sobre trabajo sexual que existen alrededor del mundo y cuál es el que queremos las trabajadoras sexuales para nuestro país.

Participaron trabajadores sexuales de todo el país, con distintas modalidades de trabajo y de distintas edades e identidades que nos ayudaron a comprender la diversidad existente en nuestro colectivo y con ello enriquecernos aún más en nuestros propios debates y en las formas de organizarnos políticamente.

Hoy se estarán llevando adelante diversos eventos en varios países por el Día Internacional de La trabajadora Sexual, que se conmemora por un evento ocurrido en Lyon, Francia donde trabajadoras sexuales tomaron una Iglesia por varios días para pedir que pare la violencia por parte de la policía.

Porque las putas estamos organizadas y construyendo cada vez más organización.