La administración de Donald Trump sigue sumando problemas, y en este caso en un área que siempre fue bastante problemática para el magnate: la relación con los medios. El vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, presentó hoy su renuncia luego de seis meses de haber ocupado el cargo.

Según distintos medios estadounidenses, la dimisión se produce luego del enojo del funcionario por el nombramiento del banquero Anthony Scaramucci como director de comunicaciones de la sede del gobierno, al que supuestamente habría calificado como un "grave error".

Spicer, de 45 años, se había convertido en una figura polémica desde el mismo día siguiente a la asunción de Trump, cuando mantuvo una disputa verbal con periodistas sobre el número de personas que habían asistido a la ceremonia de investidura frente al Capitolio. Y las peleas y enfrentamientos con la prensa siguieron durante su corta gestión, por lo que se convirtió en el centro de bromas de varios programas cómicos de la televisión estadounidense.

Muchas veces se habló del descontento de Trump por la labor de Spicer e inclusive hubo rumores de despido. Pero según consignaron las agencias DPA y EFE, el jefe de la Casa Blanca le había pedido hoy al funcionario que se quedara en el equipo luego del nombramiento del empresario Scaramucci.

Los problemas de la administración estadounidense llevaron a que Trump amenazara con poner fin a las conferencias de prensa del Ejecutivo, algo que no se concretó, aunque sí bajó el número de encuentros de sus portavoces con periodistas.