Revuelo en Francia por la polémica reforma laboral de Macron
Revuelo en Francia por la polémica reforma laboral de Macron

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, dio a conocer hoy su proyecto de reforma laboral, una de sus grandes promesas de campaña, que no fue bien recibido por los sindicatos que amenezaron con dar pelea. La iniciativa busca flexibilizar el mercado de trabajo y dejar en manos de las empresas asuntos como las horas de trabajo y los procedimientos de despido.

El primer ministro Edouard Philippe fue el encargado de presentar la reforma laboral que tiene por objetivo "curar" y no "tratar los síntomas" de la tasa de desempleo que afecta al país. A su vez, el funcionario alertó que se trata de atender prioritariamente, "por primera vez" a las empresas de pequeña y mediana escala.

La normativa ideada por Macron divide a los trabajadores según el tamaño de las empresas para las que trabajan y busca reducir de forma deliberada el peso de los sindicatos. Aquellos trabajadores que cobren salarios en empresas con menos de 50 empleados deberán negociar las reglas laborales con sus patronos a través de un delegado, sin apoyo sindical. Mientras que las compañías con menos de 20 empleados se encontrarán con manos libres para negociar directamente, en forma individual, con cada uno de sus empleados por separado.

El documento presentado hoy señala que la reforma permitirá adaptar el tiempo de trabajo, el salario y la movilidad en el lugar de trabajo a "las condiciones del mercado", en base a acuerdos alcanzados por mayoría simplificada entre empleadores y trabajadores, según informó el diario Le Monde en su versión digital.

La histórica CGT, la segunda central obrera más grande más grande del país, ya convocó a una protesta, prevista para el 12 de septiembre. Más cauto, la reformista CFDT, el sindicato más importante, puso en suspenso su adhesion a la medida de fuerza pero describió a la reforma como una oportunidad perdida para mejorar las relaciones laborales.

Muy distinta fue la reacción de los empresarios, que ven con más optimismo los cambios que podrá introducir la reforma presentada por el Gobierno. Entre ellos el presidente del Movimiento de Empresas de Francia (Medef), Pierre Gattaz, dijo que "el costo del trabajo es muy elevado en Francia", y los cambios permitirán "ganar en simplicidad".

Por otra parte, el presidente francés, cuya imagen de popularidad se desplomó desde que asumió su cargo el 14 de mayo pasado, dio una entrevista con la revista Le Point, donde afirmó que cambiar las reglas laborales no era sino un "instrumento" para alcanzar algo más grande, "la liberación de energías"."Y a través de esta liberación, acabamos con nuestra farsa de los últimos años: la de un país duro con los débiles, pero que alardea de la igualdad y la fraternidad, de un país acorralado por reglas", agregó Macron.

Durante décadas, gobiernos de distinto signo político intentaron reformar las normas laborales de Francia, pero estas siempre se diluyeron ante la contundente respuesta de los trabajadores en las calles. En ese sentido, la prensa local describió la atmósfera política como un "déjà-vu", recordando que hace poco más de un año el panorama era muy similar, cuando fue el turno del Francois Hollande de impulsar su polémica ley laboral.