El artículo se titula "Cristina, como loca con el caso Maldonado" y parece ser solo una columna de opinión que se burla de Cristina Fernández y el presunto uso político de la desaparición de Santiago Maldonado. Sin embargo, la arremetida reaccionaria del prosecretario de redacción del diario La Nación es mucho más que eso.

Carlos Reymundo Roberts, autor de la nota
Carlos Reymundo Roberts, autor de la nota

Carlos M. Reymundo Roberts (autor del libro "Aguanten los K") firma todos los sábados la columna "De no creer", en la que se toma en solfa la actualidad política del país. Siempre desde una óptica que lo ubica con cliaridad en la derecha, el autor aprovechó para este sábado la suerte del artesano que se encuentra desaparecido desde hace un mes luego de una acción represiva de Gendarmería Nacional.

A lo largo de una carta apócrifa que habría escrito la ex mandataria, Roberts enumera una serie de humoradas de la más baja calaña en las que se burla una y otra vez de la desaparición forzada de Maldonado.

El primer embate insinúa que Cristina busca "maldonizar la campaña" y agrega: "Tanto apuesta a eso que si Santiago apareciera, Cristina lo escondería en su casa". Y luego insiste: "En Unidad Ciudadana estamos como locos con este tema. No lo vamos a soltar. Al tema."

Santiago Maldonado
Santiago Maldonado

Las frases del recoleto periodista se asemeja a los reflujos verbales que día a día vocifera Baby Etchecopar en la trinchera nazi que ejecuta por radio, donde días atrás escupió que si apareciera Maldonado "los kirchneristas lo cuelgan en la Plaza de Mayo (sic)".

Más adelante Roberts profundiza su odio hacia el militante desaparecido y elabora frase apócrifa de Cristina: "Chicos de 1º a 6º grado estaban viendo una representación de Caperucita Roja cundo de pronto dos militantes disfrazados de gendarmes irrumpieron en el escenario y se abalanzaron sobre otro del grupo que hacía el papel de Santiago (...) Necesitamos ideas como esas. Además, no se violentó el espíritu del cuento. Caperucita es Santiago y los gendarmes son los lobos feroces", escribe en un disparo de múltiples sentidos, todos perversos.

Luego el periodista vuelve a relativizar la gravedad de lo que vive el país desde el 1 de agosto: "Preguntales a los chicos si prefieren saber qué pasó hace 200 años o que les cuenten la historia del pobre tatuador que hace un mes fue secuestrado por tropas del Gobierno y salvajemente asesinado".

Por último, el texto vuelve a poner palabras en boca de Cristina (indudable musa del autor) para el remate final del despropósito: "Mi primer proyecto de ley como senadora será construir una estatua a Santiago. A sus pies pondré una placa sencilla, que sólo diga: `¡Muchas gracias!`".