Crece la tensión entre el Gobierno y Gendarmería: ¿se rompe el pacto de impunidad?
Crece la tensión entre el Gobierno y Gendarmería: ¿se rompe el pacto de impunidad?

La presión hacia el gobierno por la desaparición de Santiago Maldonado, tanto interna como externa, crece y aparentemente llevó a modificar su estrategia frente a este grave hecho que perturba de manera significativa el sistema democrático.

Durante varias semanas, tanto la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, como otros funcionarios, negaron de plano lo que la mayoría considera evidente: que la desaparición de Santiago fue obra de Gendarmería en el marco del operativo represivo del 1º de agosto último.

Sin embargo, primero tímidamente y luego en voz más alta, comenzaron a admitir la posibilidad de que haya sido así. El primero fue hace una semana el ministro de Justicia, Germán Garavano, quien reconoción que la responsabilidad de la cuestionada fuerza de seguridad era "una hipótesis que aún se investiga".

Luego, en los últimos días, otras voces oficiales ahondaron en ese sentido. Hasta que hoy el propio jefe de Gabinete, Marcos Peña, afirmó: "No damos por sentado que fue Gendarmería; tampoco que no fue".

En el medio, la diputada Victoria Donda hizo trascender las palabras de Patricia Bullrich en el sentido de que "por ahí a algún gendarme se le fue la mano".

Al mismo tiempo, los medios de comunicación que apoyan al gobierno se poblaron de repente de notas y testimonios sobre la ahora casi segura participación de los uniformados.

En ese marco, en las últimas hora llegó lo que pareció ser una respuesta de Gendarmería, una especie de contragolpe: dieron a conocer un documento que prueba que el jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, fue quien diseñó el operativo que concluyó con la desaparición de Maldonado.

Se trata de un punto sensible para el Gobierno, porque los funcionarios continúan defendiendo a rajatabla que Noceti solo pasó por el lugar "a saludar" y que su presencia no implica que estuviera controlando el operativo.

Muchos interpretaron la salida a la luz de este documento como un mensaje de Gendarmería al gobierno, en el sentido de que la fuerza actuó cumpliendo órdenes del poder político y no va a permitir tan fácilmente que "le suelten la mano".