Sociedad

Neurodiversidad: hacia la verdadera igualdad educativa

Nahuel Curone Guerrero

Basta de alumnos integrados. Basta de alumnos incluidos. Basta de etiquetar a las personas. Hagamos verdaderamente una educación para todos.

Imagen fuente Pinpointpeople
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Los conceptos de inteligencias múltiples y de neurodiversidad nos abren el camino para una educación verdaderamente destinada a todas las personas. Particularmente, consideramos que “inclusión” y/o “integración” han sido eufemismos que esconden la misma problemática de siempre: etiquetar a los alumnos y discriminar.

Suponer que hay que incluir y/o integrar a una persona implica ponerse en una posición de superioridad y decir “yo te incluyo, yo te integro”. Esta visión asume que hay un modelo al que todas las personas tienen que aspirar, independientemente de sus intereses, habilidades y capacidades. Así lo plantea la Doctora en Currículo puertorriqueña, Anaida Pascual Morán: “Los diversos son siempre los otros, definidos desde un modelo único y hegemónico”.

Para evitar esto, es indispensable que los profesores trabajemos desde la noción de neurodiversidad, que se refiere a la existencia de conformaciones cerebrales muy particulares en las personas que las hacen procesar el mundo de diversas maneras. Este concepto, que resalta la riqueza y complejidad de la naturaleza humana, nos presenta una concepción novedosa para pensar la diversidad a partir de las diferencias en positivo, aunque también debemos tener “la prevención de que la diferenciación no introduzca más desigualdad”,  según lo planteado por el Catedrático en didáctica y organización escolar español, José Gimeno Sacristán.

Es necesario educar desde “la otredad” y el reconocimiento de todo “otro-alumno” como “legítimo otro”
 

Este mismo pensador sostiene que “la pretensión válida de favorecer la singularidad individual, la visión del aprendizaje como una
construcción en cada sujeto guiada por una evaluación continua de carácter formativo (que no es evaluar continuamente), la idea de que en la flexibilidad se acomodan mejor los sujetos diferentes, son, entre otras, ideas válidas desde la que ensayar soluciones”.

Establecido esto, debemos considerar lo que dice el Doctor en Psicología español Juan Ignacio Pozo Municio: “Hay que prestar atención al aprendizaje”. En este sentido, los docentes deberíamos adaptar nuestra tarea al universo que nos representa cada alumno y exigirle dentro del umbral de sus posibilidades. Esto implica, siguiendo la línea del psicólogo estadounidense Howard Gardner, que hay que aprender a reconocer las múltiples inteligencias en el aula y detectar las potencialidades para a partir de allí poder realizar propuestas de intervención.

En lugar de preocuparse por la “forma correcta” de etiquetar a los estudiantes, la educación debería plantearse qué estrategias implementar para contenerlos a todos. En este sentido, hay que considerar que las desigualdades en el aprendizaje atentan contra los derechos humanos e ideales democráticos ya que, como sostiene el sociólogo suizo Philippe Perrenoud, hay que “dar a todos la oportunidad de aprender”. Esto es posible de lograr si partimos de la diversidad funcional, concepto planteado por el Foro Virtual de Vida Independiente en España, que reconoce la diversidad como condición inherente a todo ser humano y que es un “nuevo término para la lucha por la dignidad en la diversidad del ser humano”.

Imagen fuenteThinkgeek
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Como afirma la codirectora del Programa para la enseñanza compleja estadounidense Rachel Lotan, “necesitamos una pedagogía de la complejidad, con una estructura educativa capaz de enseñar con un alto nivel intelectual en clases que son heterogéneas desde un punto de vista académico, lingüístico, racial, étnico y social, de forma que las tareas académicas puedan ser atractivas y retadoras”. Es decir, no se trata de desatender a algunos ni empobrecer a los otros, sino trabajar desde la heterogeneidad y desplazar el paradigma deficitario por un paradigma de fortalezas, en atención a la multiplicidad de intereses y el “universo de inteligencias” presente o latente en cada educando. De la manera planteada por el filósofo y biólogo chileno Humberto Maturana, es necesario educar desde “la otredad” y el reconocimiento de todo “otro-alumno” como “legítimo otro”.

Todo lo plantado nos lleva a la idea central de que no hay alumnos integrados, no hay alumnos incluidos, hay alumnos y punto. Pues en el fondo hay una premisa tan sencilla como máxima: todos somos seres humanos. Y por suerte, todos somos diferentes…


*El autor es graduado en
- Profesorado en Comunicación Social - Universidad Nacional de La Plata (UNLP)
- Diplomatura en Periodismo digital - Universidad Pompeu Fabra (Barcelona), Google y TN
- Curso de Posgrado en Gestión de la Innovación Tecnológica (UNLP) 

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