Chazal es una de las zonas geográficas más altas de Argentina pero de todos modos se inunda, lugar donde los pájaros toman agua de la laguna y caen muertos, los perros son asesinados despiadadamente y a los feligreses les prohíben el ingreso a sus festividades religiosas. Lugar donde los abogados se venden y el policía que toma la denuncia es el mismo funcionario que será denunciado. Caminos públicos que misteriosamente se transforman en privados. Un pueblo desinformado porque los medios están comprados. Una problemática que casi no se conoce.

A cuatro kilómetros de Ohuanta se encuentra otro pueblo que también está bajo la mira y avasallamiento de los empresarios interesados en expandir San Pablo Golf. Chazal, una localidad pequeña, donde desde hace 9 años los empresarios llevan adelante diferentes estrategias para que los habitantes abandonen el lugar y poder ocupar esas tierras para terminar de construir la cancha de golf más grande del norte Argentino.

En 1996 luego del cierre del Ingenio los trabajadores del pueblo, el sindicato que los representaba, el gobierno y los empresarios firmaron un acta acuerdo que decía respetar las tierras ya habitadas por los ex trabajadores y que serían re escrituradas para que adquirieran la posesión legal. Hecho que nunca ocurrió motivo por el cual los vecinos reciben cartas de desalojo, la fuerza policial se presenta en las viviendas, las destruye y ejerce presión para que dejen el espacio, les quitan el agua y para que quede claro que de ese agua no han de beber envenenan el lago.

El emprendimiento Country Golf San Pablo, que aun no está construido en su totalidad pero se encuentra en vías de desarrollo logró que cerquen a los habitantes de la colonia por donde pasaban para buscar el agua obligándolos a pasar por la portería del country que se encuentra vigilada por la policía, allí están los aljibes con el tan necesario líquido. Y esta es una historia real y cruda que no tiene piedad como tampoco la tienen los que cercaron las napas. Les quitaron el agua y van también por la tierra. Los habitantes se encuentran obligados a lavar sus ropas con agua de lluvia que se aloja en tarros de pinturas donde la acopian. La piedad se hizo presente cuando un municipio vecino se solidarizó y puso un camión para abastecer de agua a los pobladores, pero no es agua apta para consumo. De esta manera los habitantes se ven obligados a buscar recursos caseros para potabilizar el agua.

Más de cuatro generaciones padecieron uno de los peores sufrimientos, el verano tucumano sin agua en lugares propicios para distintas enfermedades debido al método de acopio de liquido para su consumo sumado también a precarias y riesgosas condiciones de purificación de la misma. En entrevista en el programa de radio Feria Franca, Javier Rearte, vecino, dijo: "desde hace 9 años están sin agua, se la arreglan como pueden, se hierve con métodos caseros, lavandina para purificar porque las condiciones económicas no dan para comprar agua mineral. A pesar de ser una de las zonas geográficamente más altas de nuestro país en varias oportunidades padecen de inundaciones como consecuencia del cierre de desagües fluviales naturales y por modificaciones geográficas que han implementado que traen consecuencias en los suelos".

A mediados de septiembre, pueblos originarios fueron desalojados de la comunidad de Tolombón Base Gonzalo, que pertenece al departamento de Trancas, al norte de la provincia de Tucumán, un lugar turístico llamado San Pedro de Colalao. Juan Carlos Cruz, de 67 años vio como la policía se llevaba sus pertenencias en las camionetas y le destruían su casa.

A 90 kilómetros de allí está Ohuanta, donde si bien los vecinos decidieron levantar un corte de ruta por una nueva promesa del gobierno provincial para escriturar las tierras, peligra la comunidad y también la escuela que tiene ciento once años de existencia.

Chazal es otro paraíso vecino que se encuentra al pie de Villa Nogués, parte del tan codiciado cerro San Javier. El paraíso para los empresarios es el padecimiento, hastío y sistemática violencia para los habitantes de esta pequeña localidad de la provincia de Tucumán, donde también a los pobladores les envenenan y quitan el agua.