Gina Haspel (crédito foto: AFP)
Gina Haspel (crédito foto: AFP)

Es una experta en espionaje y supo trabajar en distintos países como espía de la CIA. Sin embargo, poco tiene que ver Gina Haspel con la imagen que "La 99" le daba al mundo de las espías estadounidenses en la serie Superagente 86.

La mujer que fue elegida por Donald Trump para hacerse cargo de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos tiene el perfil que le gusta al mandamás de Washington y un prontuario oscuro en su haber luego de 30 años en la CIA.

Si el Congreso la aprueba, Haspel, de 61 años, se hará cargo del ente de espionaje más poderoso del mundo y será la primera de su género conducirlo. 

En la Central ocupó cargos como subdirectora de Inteligencia Extranjera y Acción Encubierta, oficina encargada de misiones secretas. Además, fue jefa de gabinete del director del Servicio Nacional Clandestino y el 7 de febrero pasado asumió el cargo de directora adjunta de la CIA.

foto ilustrativa
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"Es una líder probada con una habilidad única para hacer las cosas e inspirar a quienes la rodean", destacó al nombrarla Mike Pompeo, el director de la CIA que este martes fue nombrado secretario de Estado por Trump luego de una jugada múltiple en la que eliminó de su entorno a todos los que le molestaban.

Sin embargo, el punto más sobresaliente de Haspel es que, luego de los ataques de 2001, se hizo cargo de centros de detención en Tailandia, donde archivos revelados hace unos años indican que se practicaban torturas a los detenidos.

En la cárcel "especial" la propia espía supervisó los interrogatorios en los que se aplicaban técnicas de tortura, entre ellas el "submarino", que consta en sumergir al detenido en un balde de agua hasta ahogarlo para que confiese. Sobre este punto, Donald Trump alguna vez afirmó que se trata de un método "muy efectivo".

Según los cables desclasificados de la CIA, uno de los detenidos recibió 83 inmersiones en el agua.