Hacía largos años que Rusia no tenía un líder con tanto apoyo popular como el que tiene hoy Vladimir Putin, quien este domingo se alzó con su cuarta victoria en elecciones presidenciales y encarará un gobierno que terminará recién en el año 2024.

Exagente de la KGB, de gesto duro y expresiones que van del nacionalismo romántico a la amenaza autoritaria, es el primer mandatario ruso en mucho tiempo que tiene excelente relación con el su par estadounidense de turno. De hecho, el espionaje norteamericano asegura que Rusia tuvo injerencia en le proceso electoral que coronó a Donald Trump como nuevo gerente de la Casa Blanca.

¿Qué tiene Putin? Hay varias claves que parecen explicar el romance de este dirigente con su pueblo, que le dio el 75 por ciento de los votos en un urnazo que día a día se hacía más previsible.

Un líder duro

En Rusia son bienvenidos los dirigentes filosos y con decisión dura. Putin mandó a derribar aviones secuestrados, no duda en ordenar asaltos ante una toma de rehenes y hasta propuso la polémica anexión de Crimea a su país, lo que fue ejecutado luego de que las encuestas de opinión le dijeran que la población apoyaría la medida. Y así fue. En paralelo, las sospechas que despiertan los asesinatos de opositores y las presiones a la prensa y la Justicia no parecen calar hondo entre la opinión pública.

Rusia potencia

Si bien está lejos de lo que fueron los años de la Unión Soviética, Rusia es hoy uno de los países centrales en la discusión política internacional. En parte como eterno villano de Occidente (hoy opacado por Norcorea), Moscú sigue siendo un lugar de atracción a la hora de definir contrapesos políticos con Estados Unidos.

Ordenamiento interno

Putin sucedió al conflictovo Boris Yeltsin, que pasó a la historia moderna de su país como el presidente del caos económico, la inestabilidad social y la inseguridad trepidante. 

Mejoras económicas

Las cifras de la economía mejoraron luego de la llegada da Putin al Kremlin, ayudado en parte por el precio del petróleo que disparó el consumo interno, el cual el gobierno potenció con distintas medidas. Las clases medias se expandieron y comenzaron a viajar por todo el mundo. Asimismo, los ricos multiplicaron sus arcas y lograron que pareciera cierta la teoría del derrame, ya que los números de la pobreza también mejoraron. Sin embargo, esta última cifra no es menor: 20 millones de pobres que representan al 14 por ciento de la población.