Hace 4 años las mujeres salimos un 3 de junio por primera vez a la calle a decir basta. Dejen de matarnos. No queremos ni una menos entre nosotras. La principal característica de la marcha fue su masividad. Fuimos miles asistiendo a una cita histórica que por primera vez ponía sobre la mesa una consigna que denuncia explícitamente al patriarcado. Nos matan por mujeres. Porque pueden.

Ni una menos
Ni una menos



La masividad no solo respondía a la necesidad, la furia, y el deseo ardiente del feminismo, o a la lucha incansable de organizaciones que trabajan hace años. Tuvo un componente principal que fue la mediatización. Creían que era otra consigna lavada y potable para sus redes, que solo requería una selfie con un cartelito y quedar bien con mucha gente. Así, los más recalcitrantes referentes del patriarcado de esos que cortan tangas, miran culos y humillan travestis mandaron su foto y un lindo texto para la prensa.

Los dirigentes de las grandes centrales obreras que ostentan con orgullo secretarias y nunca dirigentas, los de pongan huevos, que amenazan con la posibilidad de hacer un paro nacional, sacan hermosos flyers para el 8 de Marzo. Ellos también mandaron su cartel. Macri decía “Ni Una Menos”, y giran sus carteles aún por las redes. Hoy es el principal machirulo que recorta las únicas políticas de prevención y erradicación de violencia de género, quien ordenó la razzia en la Plaza de Mayo el 8 de Marzo de 2017 y quien cuando las cosas no salen bien, nos trata de locas.

Nosotras, las subestimadas y locas, como aquellas otras locas de la Plaza, también pensamos que “sí se puede”. Sí se puede hacerle un paro a Macri y se lo hicimos las mujeres.

Al subestimarnos nos regalaron la potencia necesaria de despertar en cada hogar la voz de otra que necesitaba gritar contra los años de violencia acumulados. De pronto con un contexto encendido nos escuchamos. Ya no estamos solas, no es sólo tu fuerza parando el puño que golpea. Es la fuerza de todas cuidando a cada una. Irrumpiendo en los hogares, agitando las conciencias. Lo privado al salir a la calle se configura en un hecho político. Lo personal es intrínsecamente político y lo político es personal. Bien lo sabemos.

Esa es la clave para leer el momento fundacional del feminismo popular. No era un cartel, zonzos, era todo lo que venía detrás y que pretende cambiar los cimientos machistas de la sociedad, combatir toda injusticia y denunciar cada violencia. Eso constituye un movimiento, eso constituye el sujeto político de esta época: nosotras.

Nos vemos en la Plaza de Mayo para marchar juntas hasta el Congreso. #NiUnaMenos

* Andrea Conde es legisladora porteña (Unidad Ciudadana – Nuevo Encuentro) y Presidenta de la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud.