“En España vivimos un Estado de derecho entre comillas”
“En España vivimos un Estado de derecho entre comillas”
A pesar de las trabas políticas y judiciales, los reclamos de las víctimas del franquismo están moviendo cimientos que parecían inconmovibles en España. Para ello ha sido y sigue siendo clave la querella argentina, iniciada en 2010. El miércoles pasado un grupo de españoles y españolas se presentaron ante la jueza María Servini de Cubría, quien lleva adelante la causa en nuestro país, para aportar más testimonios y pruebas. La diputada electa por Podemos, Victoria Rosell Aguilar, vino a Buenos Aires para acompañar esta presentación y habló sobre la lucha por verdad y justicia que llevan adelante en su país.
 
“Llevo toda mi vida militando de jueza, militando por la democracia”, se presenta ante Infonews Rosell Aguilar. Nació en Murcia, España, en 1968 y es licenciada en Derecho por la Universidad de Valladolid. Tiene una extensa trayectoria judicial. En 1997 ganó un concurso para ser nombrada jueza en Tenerife y en 2001 ascendió como magistrada en Las Palmas de Gran Canaria. En la campaña electoral de este año prometió impulsar "un proyecto de progreso, de justicia social, feminista, pro Derechos Humanos y anticorrupción".
 
En este proyecto tiene un lugar importante la lucha por la verdad y la justicia para las víctimas del franquismo. Rosell Aguilar está en contra de los planteos que sostienen la necesidad de no revisar el pasado en España y “dar vuelta la página”. “El mensaje es muy claro, para pasar la página hay que leerla. Y en nuestro país no se ha leído la historia de la mitad de su población”, afirma. 
 
Sin embargo, la justicia española parece firme en su postura en contra de investigar el pasado, a pesar de las miles de víctimas que siguen esperando una respuesta. Quizás por ello no sorprendió que el martes pasado el Tribunal Supremo de España acordara suspender cautelarmente la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco que el gobierno del socialista Pedro Sánchez tenía previsto ejecutar este lunes 10 de junio. 
 
El cuerpo del Generalísimo, como lo llamaban en el régimen que gobernaba, se encuentra en el Valle de los Caídos, un conjunto monumental ubicado a 55 kilómetros de Madrid. Fue construido entre 1940 y 1958 como un homenaje a los que lucharon y murieron por Franco durante la Guerra Civil (1936-1939) y que en los hechos es un lugar de exaltación de la dictadura. Su historia es oscura. Principalmente, fue construido por presos políticos y tiene enterrados miles de restos republicanos sin identificar. 
 
¿Qué opinás del fallo del Tribunal Supremo que suspende la exhumación de los restos de Franco? 
 
Realmente que Franco esté enterrado en el Valle de los caídos junto con presos republicanos que fueron forzados a realizar los trabajos de ese mausoleo es una anomalía democrática que en España se ha vivido con mucha naturalidad y contra los mínimos derechos de las víctimas. Incluso a sacar de ahí a su represor y al dictador que los llevó a los trabajos forzados y a la muerte; a sacar a sus familiares y a darles un entierro digno y conforme a la voluntad de las familias que es lo que ahora la familia de Franco quiere imponer a todos los españoles. Esto es quizás una caricatura burlesca si no fuera trágica, de la transición española. 
 
¿Este fallo está en el marco de una serie de trabas que tiene la querella argentina para juzgar los crímenes del franquismo? 
 
Para mí como magistrada es frustrante que en mi país hayamos tenido ejemplos de justicia universal frente a terceros países y que el ex compañero Baltasar Garzón en sus días abriera la causa por los crímenes del franquismo y fuera imputado por ello, después de haber ordenado la detención de Pinochet. Hemos vivido y vivimos en parte en un estado de derecho entre comillas que no cumple su estado de derecho, es gravísimo pero es así. Y una de las leyes que claramente los propios dirigentes políticos son reacios a cumplir aquello que aprobaron es la ley de Memoria Histórica (aprobada en 2007 durante el gobierno del socialista de José Luis Rodríguez Zapatero). No hace falta impugnar todo el régimen del 78,  toda la transición, para considerar que 40 años después estamos en otro escenario, que se nos están muriendo los testigos sin haber declarado. Porque es la parte invisibilizada en nuestro país, y esa parte democrática creo que 40 años después es un error histórico seguir poniendo trabas a esa verdad que necesitamos como previa a la justicia, que necesitamos como previa a la reparación y a la garantía de no repetición y ahora que surge por fin, se quita la careta la parte de la extrema derecha de España que estaba difuminada dentro del Partido Popular que es Vox, creo que con más razón estos mensajes ambiguos como si fuera justo, como si solo determinadas personas pudieran en España descansar en paz, son muy duros para las siguientes generaciones. 
 
En esta campaña electoral hemos hablado de la irrupción de Vox, si no se nos habrá olvidado contarle a nuestras hijas y a nuestros hijos, aunque sean progresistas, feministas, ambientalistas, que son la generación más larga sin guerra en Europa y a lo mejor no ven el peligro de las dictaduras. Lo digo como madre de dos jóvenes, y claro no hemos reflexionado sobre cómo hemos querido bienestar, formación, a partir de los parámetros democráticos de derechos humanos como si nadie fuera a robárselos nunca, como si de verdad fueran los principios de las naciones civilizadas que decíamos tras la Segunda Guerra Mundial; cuando es obvio que sí, que están en peligro. Y esa misma generación es la que está sujeta a que le lleguen estos mensajes, le enganchen con algún populismo, la xenofobia, con mensajes realmente que rayan lo ridículo pero que tienen su público. 
 
¿El franquismo ha sido un tema que no se hablaba en España?
 
No, evidentemente las loas del bando vencedor siempre han estado ahí, tienen monumentos, monolitos, pensiones de guerra, reconocimiento a mutilados, a heridos... La otra mitad, la gente que luchó por el mantenimiento del régimen elegido democráticamente de la República es una historia absolutamente silenciada por razones meramente biológicas, por haber eliminado a toda la familia y a veces por una razón evidentemente muy poderosa que el evitar o el no incrementar las represalias por la falta de silencio, porque ahí se quitaron escalafones de funcionarios, se quitaron plazas universitarias, expulsamos a toda la intelectualidad española, entonces es muy tremendo. Queremos falsamente ser la madre patria en el derecho frente a ustedes (los países latinoamericanos) y finalmente hemos quedado en la cola. Realmente la Corte Interamericana de Derechos Humanos en justicia transicional ha ido muchísimo más allá que el Tribunal Europeo. También es verdad que tras la segunda Guerra Mundial aquello se sustanció con juicios como los de Núremberg con unos principios más consolidados, pero esos principios que creemos consolidados nosotros mismos como país no hemos sido capaces de aplicarlos y la gente vuelve atrás con unos planteamientos ofensivos de venganza, de remover, de pasar página. El mensaje es muy claro, para pasar la página hay que leerla. Y en nuestro país no se ha leído la historia de la mitad de su población. 
 
Sin embargo, pareciera que existe un movimiento cada vez mayor allá en España que reclama verdad y justicia ¿no? 
 
Sí y también  ayer me escribía un mensaje la ministra (Dolores Delgado) y me recuerda que hemos creado la Dirección General de Memoria en el Ministerio de Justicia (de España). Sí, es que el problema es una parte de voluntad política porque con la misma ley que aún se quedó muy corta, pero con la misma ley que en teoría permitiría abrir las fosas y devolver a las familias sus antepasados y sus héroes de la democracia pues sin voluntad política es obvio que se puede quedar en papel mojado. Y por otro lado, la resistencia de los tribunales, no una resistencia porque toda la judicatura en España sea conservadora ni afín al dictador, es que si somos sinceros el mensaje que se dio cuando se lo sentó en un banquillo por haber investigado el franquismo fue un mensaje muy grave y que caló muy hondo en la judicatura, que alguien quiso ir a por un juez estrella y acabó derribando el avión de la independencia judicial, porque hay presiones no sé si son sutiles o si simplemente están ahí y sabes que solo apartándote de lo contrario o sea apartándote de lo que tú debes hacer, dejas de tener problemas. Se cerraron muchísimas exhumaciones y el Tribunal Supremo resolvió algo que hay que respetar y punto, jurídicamente. Pero lo que decidió fue que se podían iniciar investigaciones, desenterrar, pero no llegar hasta el final, no para sentar en el banquillo a nadie. Dio por sentado que todos los responsables estaban muertos. En fin, la jueza Servini el 9 de septiembre va a tomar declaraciones a Martín Villa, un ex ministro de Franco que está allí y está en condiciones y ha dicho que venía a declarar, así que hace más de diez años haber sentado en una resolución del Tribunal Supremo que todos los posibles responsables era razonable pensar que habían muerto pues quizás fue un razonamiento sin demasiada base fáctica. 
 
 
Por Gonzalo Magliano / @gonmagliano