Conmoción mundial: un expresidente egipcio murió frente al tribunal que lo juzgaba
Conmoción mundial: un expresidente egipcio murió frente al tribunal que lo juzgaba
Mohamed Mursi falleció este lunes mientras era juzgado en un caso de espionaje. Se desvaneció después de una sesión judicial. 
 
El ingeniero egipcio fue presidente de Egipto desde el 30 de junio de 2012 hasta el 3 de julio de 2013. Había ganado con el 51,73% de los votos, en las primeras elecciones presidenciales que se suscitaron tras el derrocamiento de Hosni Mubarak, actualmente de 91 años de edad.
 
Fue el primer civil que se calzó el puesto de jefe de Estado desde 1952, año en que fue derrocada la monarquía en Egipto.
 
Tuvo la singularidad de haber sido el único mandatario elegido democráticamente en la historia del país. Tras apenas un año de gestión fue derrocado y encarcelado por un golpe de Estado encabezado por Abdul Fatah al-Sisi, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. 
 
Tras el abandono del cargo, fue detenido y juzgado por numerosos casos, que él rechazó y calificó de campaña política en su contra. El también exlíder de los Hermanos Musulmanes, fue depuesto en 2013 tras una oleada de protestas por "no cumplir las demandas del pueblo".
 

LAS CAUSAS EN SU CONTRA

 
Estaba inmerso en causas como la de planear su huida junto a otros 105 islamistas, de la cárcel de Wadi Natrun, al norte de El Cairo, durante la revolución de 2011, que depuso al entonces mandatario Hosni Mubarak. El 16 de mayo de 2015 fue condenado a muerte; pero el 15 de noviembre de 2016 la Corte de Casación anuló esta condena y ordenó que se repitiera el juicio.
 
Tenía una segunda causa, por espionaje, en la que Mursi, junto a tres periodistas y otras siete personas estaban acusadas de entregar documentos sensibles de seguridad del Estado a autoridades de Qatar. Fue condenado a cadena perpetua, es decir, 25 años. El 16 de septiembre de 2017, el Tribunal de Casación confirmó esta decisión.
 
La tercera de las causas también fue por espionaje, pero en este caso por colaboración con organizaciones extranjeras -entre ellas el movimiento palestino Hamás- para planear ataques en Egipto. La justicia lo condenó de igual forma a cadena perpetua, el 16 de junio de 2015. Un año y medio después, el 22 de noviembre de 2016, el Tribunal de Casación decidió anular esta condena y ordenó un nuevo juicio.
 
En una cuarta causa se lo acusaba -junto a catorce dirigentes de los Hermanos Musulmanes- por la muerte de seis personas y la generación de centenares de heridos durante las revueltas del 5 de diciembre de 2012, en las cuales se protestaba contra su gobierno. En este caso fue condenado a 20 años de prisión.