Estamos ante un contexto económico difícil, que necesita de un modelo capaz de reactivar el consumo, la industria y el desarrollo tecnológico. Hoy en día, la Ciudad cuenta con un Distrito Tecnológico que nació en 2008 con el objetivo de crear 30 mil puestos de trabajo en cuatro años, pero once años después cuenta con alrededor de 314 empresas radicadas y unos 12 mil empleados, que estaban ubicadas en otros barrios y fueron trasladadas allí. Esto se debe a que el Gobierno porteño desarrolló este distrito económico en términos de infraestructura y negocio inmobiliario.

Sin embargo, la fase siguiente, que corresponde al impulso de las Pequeñas y Medianas Empresas (PYME), de los comercios y del empleo pareciera que no les resulta de interés. Ahora sólo se trabaja a un 40 por ciento de su capacidad y rendimiento, nunca se invirtió en el avance de la Ciencia y Tecnología, cuando sabemos que el 1 por ciento del presupuesto de la Ciudad debe ser destinado para tal fin.

Necesitamos de una política de Estado que impulse la industria tecnológica y en ese sentido también, la oferta académica para que los jóvenes se desarrollen en este sector. El distrito tecnológico tiene un potencial de generación de divisas equivalente al de Vaca Muerta, capaz de llevar adelante un crecimiento sostenido y generar alrededor de 90 mil puestos de trabajo. Estamos convencidos que con la creación de una Agencia de Ciencia y Tecnología, la Ciudad está en condiciones de sustituir una buena parte de la tecnología que hoy compra de afuera, y de trabajar en conjunto con las universidades, focalizadas en el desarrollo de los recursos humanos necesarios para hacer crecer esta industria.

La industria tecnológica también se la conoce como Tecnología de la Información y las Comunicaciones (TIC) o Industria 4.0 y corresponde a la industrialización del conocimiento, enfocada en el desarrollo de software y hardware. Hasta hace pocos años concebimos la industria como un lugar de trabajo e interacción entre las maquinas y las personas. La informática estaba únicamente destinada a la automatización de procesos productivos, y en las áreas administrativas como un actor totalmente independiente y ajeno. Pero con los nuevos avances se pudo conseguir mejoras en la productividad, más flexibilidad, más velocidad y más control. Todo ello impacta en la producción, en la comercialización y hasta en la calidad de vida. Pero como todo progreso, el estado debe estar presente, al cuidado de las Pymes y de la calidad de vida de los y las trabajadoras. Debe ser capaz de proveer todo el contexto necesario para que la ciudadanía pueda acompañar ese proceso de cambio sin que muchos queden como simples espectadores.

Nuestro desafío a futuro es pensar en un modelo de ciudad productiva que incluya a todos y todas, y creemos que una de las claves para este avance productivo es la generación de empleo joven.Tenemos los recursos para poder desarrollar alta tecnología y convertir a la Ciudad en un faro de innovación para Argentina y América Latina, sólo es cuestión de tener la decisión política de llevarlo adelante.

*La autora es empresaria PyME y candidata a comunera por la Comuna 4 por el Frente de Todos.