Después de la oficina, al menos 2 veces por semana, Javier sale a recorrer jugueterías. Se queda varios minutos parado frente a las vidrieras mientras toma su merienda: una Cindor chocolatada. A fin de mes volverá a alguno de esos locales pero como cliente. Con la excusa de buscar un regalo para un sobrino comprará ese juguete a modo de autoregalo. 

Con 33 años recién cumplidos Javier está muy lejos de ser un niño. Le encanta comprar juguetes y cuidarlos como en la infancia o incluso más, ya que en su casa acondicionó una habitación especial para su colección de muñecos y robots que conserva en sus cajas originales.

A los adultos como él, llenos de responsabilidades, pero que todavía quieren conservar intacta su infancia o adolescencia, se los conoce mundialmente como “Adultescentes” o “Kidults” (en inglés).

A pesar de sus obligaciones de adulto (pareja, hijos y trabajo), los adultescentes no se sienten del lado de los adultos. No les gustan los formalismos y se niegan a cambiar. De la mano de las películas infantiles, dibujos animados, vestimenta, zapatillas, la play station, los últimos ringtones y juegos de chicos, los de 30, 40, 50 años o más buscan destapar su niño interior y salir por un rato de su mundo real. 

Para la mayoría de los comerciantes el fenómeno adultescente se nota con más fuerza desde hace cuatro años, y aseguran que como manejan su propia economía son los mejores compradores.

Loco, tu forma de ser

Los adultescentes tienen sus películas favoritas y van al cine el día del estreno, porque no aguantan la ansiedad. Muchos de ellos se identifican con los films de Disney-Pixar (Shrek, Wall-E, etc), obras pensadas para grandes y chicos.

Otra de sus pasiones es recuperar la música de la niñez. Consiguen por internet o en ferias las canciones de Carlitos Balá, la Pantera Rosa, Titanes en el Ring y otras tradicionales que escucharon cuando eran chicos.

Para no desentonar les gusta usar la ropa de moda (algunas juveniles al extremo). Además están todo el día pendiente del celular y de cambiarlo con frecuencia.

A la lista se suman aquellos que pelean a la par de sus hijos para conseguir un turno en la play station, discuten a la hora de elegir un jueguito para alquilar en un videoclub, los que van a los cibers, los que coleccionan autos, las fanáticas de las muñecas, los que descargan tensiones en el paintball (guerra de pintura) y hasta los que regalan a su pareja remeras de Bob Esponja.

Los que tienen hijos cuentan con la excusa ideal para seguir dentro del mercado infantil. Cuando hacen zapping se detienen en los canales de dibujitos y los miran con sus niños. 

Hernán Panessi tiene 25 años y es un adultescente confeso aunque él prefiere denominarse ‘nerd’. “Compro casi cualquier objeto que tenga que ver con la cultura pop: DVD’s, VHS’s, vinilos, cómics, discos, libros, videojuegos y, claro, muñecos. Derivados, sí, de todos los anteriores”.

Periodista especializado en cine de género, Panessi afirma a INFOnews: “Vivo sin culpas e, incluso, ahora que el contexto ayuda, me vanaglorio. Desde aquel Rambo que me regaló mi madre a los 3 años hasta el Ken de Street Fighter II que compré azarosamente hace unos días, todos conviven y persisten en mi colección sin predilección por lo individual. Tengo una devoción por los objetos –siempre seriados; nada artesanal es de mi agrado- de la cultura pop y los muñecos, a la sazón, son una buena síntesis de ella. Soy un absoluto fetichista de las cosas”. 

Superpibes

Tampoco por consumir productos infantiles o ver dibujitos son adultos adolescentes, sino que tiene que ver con el uso de la autoridad y el poder. La psicóloga Graciela Federicci, especialista en niños y adolescentes, le dice a INFOnews que “están borradas las diferencias generacionales, hay dificultad para distinguir lo que es un niño de lo que es un joven adulto o viejo. Estas barreras que estaban bien marcadas y consensuadas por toda la sociedad, ahora no existen. Las normas no se acatan, entonces todo lo que sea cumplir con determinadas leyes o reglas es obsesivo, y el adulto le tiene miedo a ese lugar”.

Sin dudas la adolescencia extendida tiene que ver con varios aspectos que se suscitan en nuestra sociedad. Así como antes el sexo era tabú, en este momento muchos coinciden en que eso pasa con la muerte, la vejez, la enfermedad.

“Estos temas están prohibidos, se intentan negar. Esa es la razón por la que todos quieren ser jóvenes y adolescentes, no solamente los adultos y los ancianos, sino también los niños, ya que se presenta como la edad ideal”, opina la profesional.

Vale tener en cuenta que en estos tiempos los adultos están pendientes de lo que comen, hacen ejercicios, se practican cirugías estéticas y otro tipo de tratamientos que, a veces, llegan al punto de quebrar las relaciones sociales y contribuyen a continuar en la adolescencia y la juventud.

Aunque en menor medida también hay mujeres que se resisten a dejar la adolescencia. En ellas se nota especialmente en la vestimenta, la obsesión por las muñecas Barbie, Hello Kitty y un vocabulario anenado.
En la casa de estos adultescentes seguramente no faltan películas de héroes adaptadas a la pantalla grande: Daredevil, Increíble Hulk, Superman, Batman, X-Men y el Hombre Araña. En muchos casos las han visto primero ellos y después sus hijos.

COMO RECONOCER UN ADULTESCENTE

Hombres 

-Coleccionan cómics, juguetes y figuritas de acción.
-Su cinemateca mezcla cómics y películas de culto; todos sus DVD son originales o de edición especial.
-Usan pads (para apoyar el mouse) de Los Simpsons, Bob Esponja, Star Wars, El señor de los anillos o los personajes de Marvel, Warner, Disney y Hanna Barbera.
-Van con jeans y zapatos de goma a todas partes.
-Descargan su estrés con los videojuegos.
-Les gusta mucho Cartoon Network.
-Les atrae el manga y el animé: deliran por Akira, Mazinger Z y Evangelion.

Mujeres 

-Usan monederos o bolsos de Pucca, Emily The Strange o El Extraño Mundo de Jack. Saben quiénes son Saori, Sakura, Sailor Moon y Chihiro.
-Tienen agendas y cartucheras de los Ositos Cariñosos, Winnie Poohy Frutillitas.
-Decoran sus celulares.
-Adoran sus Barbies.
-Vieron Floricienta y veneran a las Chicas Superpoderosas.