La historiadora Viviana Conti, al hacer un brillante trabajo investigativo del Éxodo, redescubrió que el bando estaba dirigido a la provincia de Salta (Tarija, Jujuy, Salta, Tucumán y Santiago del Estero), Belgrano no podía avanzar sobre el Alto Perú y comenzó a idear el retroceso. Mientras estaba en Jujuy, recibía información de los atropellos realistas.

En una de sus cartas, el general destacaba “me es muy doloroso, que cuando nuestros hermanos de Perú están sacrificándose, esperanzados en nosotros, y con solo la súplica que entretengamos al enemigo con nuestra presencia, dejándoles a ellos su destrucción, no pueda acceder a ella por una falta... me hierve la sangre al observar tanto obstáculo, tantas dificultades, que se vencerían rápidamente si hubiese un poco de interés por la Patria”. En referencia a la falta de apoyo de Buenos Aires, que no enviaba más tropas ni armamentos para un ejército que estaba diezmado, luego de la primera campaña al Norte. El General intentó enviar a Díaz Vélez en apoyo de los cochabambinos, pero esa idea se desvaneció al no contar con tropas de apoyo.

Tal era el valor y la resistencia desplegada por los cochabambinos, que permitieron a Belgrano, reordenar medianamente el Ejercito Patriota, pero no lo suficiente para poder enfrentar a los españoles. Cochabamba cayó a fines de julio y en el ataque final, los realistas sanguinariamente mataron hombres, mujeres y niños. Goyeneche, que estaba a cargo de las tropas españolas, escarmentaba a los partidarios de la revolución “clavando sus cabezas en los caminos; confiscó sus propiedades, y regó el territorio conquistado con la sangre que brotaba de los infelices indios bárbaramente azotados”, según relata Mitre.

El historiador Felipe Pigna, al recordar la campaña de Simón Bolívar y el vandalismo español, destaca “las acciones de revancha realista no se habían contentado con embargar las propiedades de los criollos alzados en armas o encarcelar a los principales implicados, sino que las ejecuciones ejemplares, sin cuartel ni perdón para los rendidos, la ejecución de prisioneros y masacres entre la población civil sospechada de haberles dado ayuda eran cosa de todos los días”.

Estos hechos fueron, a mi entender, el porqué del Éxodo. Prueba de ello fue el degollamiento de varios patriotas en Yavi. Belgrano que en un principio emitió un duro Bando para obligarlos a emigrar, recibió un nuevo comunicado del gobierno de Buenos Aires en que le aconsejaban no violentar a los pobladores.”Más vale, decía, sufrir un pequeño mal que resulte de las consideraciones a los pueblos hermanos, que exponernos a los resultados del disgusto y de la indignación de los hombres que deben formar parte de nuestra gran familia”.

El 15 por ciento de la población se quedó en Jujuy y recibió a los españoles, llegando a conformar con dificultad un gobierno que les respondiera. El Bando, también estaba dirigido a los salteños, pero estos, en su mayoría, no acompañaron el Éxodo. La actitud de los salteños quedo reflejada en varios documentos. El investigador Javier Garín destaca “a todo esto el enemigo había ocupado la ciudad de Salta, por la que se eludió pasar. Salta dio a los realistas un jubiloso recibimiento; las campanas de las Iglesias replicaron saludando a los defensores de la religión, los vecinos españoles se alistaron como voluntarios, y los curas bendijeron al invasor entre agradecidos preces”.

*El autor es periodista de la provincia de Jujuy