El presidente ruso, Vladimir Putin, explicó que decidió probar el ala delta cuando le explicaron que el aparato se usa para enseñar a las grullas las rutas de migración más seguras desde Siberia al sur de Uzbekistán, donde se está creando un lugar alternativo a la India, Afganistán y Pakistán para que estas aves pasen el invierno.

Los científicos del proyecto "Vuelo de esperanza", en cuyo experimento participó el jefe de Estado ruso, trabajan en la recuperación de las grullas siberianas, una rara especie de aves en peligro de extinción que son criadas en cautividad.

Putin, que en los últimos años ya ha ejercido de ballenero, cazador, piloto de avión y de fórmula uno, bombero y motorista, arqueólogo y buzo, sumó hoy el ala delta a sus logros.