La Casa del Encuentro es una ONG que desde hace años trabaja para eliminar toda forma de violencia, abuso y discriminación hacia las mujeres. En ese marco, también se brinda asistencia a mujeres víctimas de trata, quienes resultaron duramente golpeadas con la absolución de los trece acusados de secuestrar y esclavizar a Marita Verón.

“Hablar con ellas en el día de hoy es muy difícil. Están destruidas. Tienen un dolor muy grande, y muchas nos dijeron que no se sentían capaces de seguir adelante con sus causas judiciales”, relató a INFOnews Fabiana Tunes, titular de la Casa del Encuentro. 

Pero el temor generado en las mujeres rescatadas no es descabellado: “El fallo de ayer lo que hace es desalentar las denuncias de otras víctimas, mostrando que ellos tienen todo el poder”, precisó Tunes. Y en el universo de quien ha sido sometida y explotada sexualmente, ese dato no es menor, pues una vez más triunfan los atrapantes.

“El caso Marita Verón es un emblema para las mujeres que han sido tratadas y este es un golpe muy grande para otras víctimas, que se sienten reflejadas en las mujeres rescatadas que fueron a declarar en el juicio por Verón”. Esas mismas mujeres, tras sufrir las bajezas más horribles en su cautiverio, durante el juicio fueron nuevamente “atropelladas y humilladas porque la Justicia no le dio crédito a su testimonio”.

Además de desalentar las denuncias, el fallo absolutorio demuestra “el poder que tienen y cómo operan las redes de trata”, al tiempo que “afirma la falta de voluntad política para meter presos a los atrapantes y proxenetas”, analizó la titular de la Casa del Encuentro. 

El análisis de las trabajadoras sexuales

Desde la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina aseguraron que en su trabajo cotidiano no están en contacto con mujeres esclavizadas, porque las trabajadoras sexuales “eligen prostituirse por decisión propia”.

“No trabajamos con mujeres tratadas, pero sí explotadas laboralmente. Los proxenetas se quedan con un gran porcentaje de su trabajo”, aseguró a este medio una de las dirigentes de AMMAR Buenos Aires, Georgina Orellano, quien aseguró que el circuito de la trata es una red a la que resulta muy difícil ingresar.

“Hace unos días estuvimos en Comodoro Rivadavia, por una ordenanza municipal que prohíbe el trabajo sexual en propiedades privadas. Y en una de ellas no nos dejaban entrar, nos acusaban de sindicalistas. Es probable que allí hubiera mujeres tratadas”, aseguró Orellano a este medio, al tiempo que sostuvo que los clientes de mujeres tratadas son “hombres con un poder adquisitivo muy alto, porque hay que sostener económicamente una red de secuestro y sometimiento”. 

Si bien desde las organizaciones que luchan contra la violencia de género señalan que ninguna mujer por decisión propia elegiría prostituirse, porque es difícil salir con vida de ese circuito, desde AMMAR señalan que la trata es muy diferente a la prostitución. De hecho, "hay una clientela específica que busca mujeres tratadas. Son hombres que disfrutan del morbo de mantener relaciones con una mujer que lo hace en contra de su voluntad”, aseguró Orellano.