Estos ciudadanos británicos, que fueron traídos a nuestro territorio tras la usurpación de 1833 y que lo saben, ahora pretenden que sus propios descendientes decidan si quieren continuar siendo parte de un irreal territorio británico de ultramar.

Saben que Malvinas y los espacios marítimos circundantes son objeto de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido, reconocida por la comunidad internacional, por lo que este referéndum carece de todo derecho a alterar la situación jurídica de nuestros territorios.

Esta encuesta trucha dio un resultado anticipado, que no aporta nada a la verdadera causa, pero desnuda la política del Foreing Office de mantenerse en la ilegalidad, no cumpliendo con la ONU, que insta a Argentina y a Gran Bretaña a sentase a dialogar.

La Corona británica sabe que su política intencional no es la correcta, que está aislada en la cuestión Malvinas y por eso pretende desvirtuar la controversia antes de atreverse a sentarse al diálogo.

El Reino Unido puede realizar todas los referéndum que quiera, pero la cuestión Malvinas sólo se resolverá entre los dos países, tal como lo exige el Derecho Internacional, pacíficamente y mediante negociaciones.

Los habitantes de las islas con este referéndum pretenden esconder que viven como en un virreinato, con el gobernador que es designado por el Foreing Office y no por el voto popular. Hasta la prensa es manejada por la base militar y los habitantes no tienen ningún tipo de opinión y voz en las decisiones políticas de fondo.

El Reino Unido, en lugar de hacer este referéndum, debería acatar las 40 resoluciones de la ONU sobre la cuestión Malvinas, que es considerada como un caso especial y particular de descolonización. Tampoco ha tenido en cuenta que organizaciones como Celac, Unasur, Mercosur y múltiples foros internacionales han llamado al Reino Unido y a Argentina a reanudar esas negociaciones.

El Reino Unido pretende esconder la militarización de nuestras islas y no ha tenido en cuenta que esta votación de la población que implantó en las Malvinas ha sido objeto de un contundente rechazado por todos los países de la región que integran la Unasur y el Mercosur, entre otros.

La Corona sí tuvo en cuenta que Malvinas es un enclave colonial y permite la depredación ictícola, petrolera y de nuestros recursos naturales.

Esta votación no influye en nada para el camino de la paz y el diálogo que propone Cristina Fernández.

Ellos saben que las islas son argentinas y hasta nuestra Constitución respeta el modo de vida de esta población que está en nuestras islas.

Nosotros sigamos luchando por la única alterativa posible, que es a través de la paz y por la vida.