El alcohol altera los sentidos, se sabe. Conducir pasado de copas es ni más ni menos que cometer un acto de inconsciencia notable, donde se pone en riesgo no solo la propia vida, si no todos aquellos ocupantes de los autos que uno cruce en el camino. El tema en cuestión ahora es qué pasa cuando uno se sienta detrás del volante luego de haber consumido alguna droga, tan en danza para la época.

Con este objetivo un equipo de periodistas de la CNN trabajó en los Estados Unidos. Invitó a tres conductores de diferentes edades, a los que se les pidió que fumaran un cigarrillo de marihuana antes de sentarse en los vehículos. Lo que se vio despué, y más sorprendió, fue cómo reaccionaban antes las distintas situaciones.

Cualquier droga actúa sobre el cerebro, alterando con esto la destreza motriz, la capacidad de reaccionar a tiempo y la percepción de distancia. En la prueba de CNN, se observó que con la marihuana se impacta directamente la atención, la percepción del tiempo y de la velocidad, así como la capacidad del conductor de integrar la información obtenida de experiencias pasadas.

Además, si se la combina con algunos tragos, el combo puede resutlar fatal. Las reacciones son aún más lentas, disminuyendo significativamente la capacidad para circular.