En medio de un clima de misterio que envolvió a Siria en los últimos días, este domingo se terminó de confirmar la caída del régimen de Bashar Al Asad.
Fuerzas rebeldes sirias encabezadas por el grupo yihadista Organismo de Liberación del Levante anunciaron la toma de la capital del país, Damasco, tras una ofensiva que duró 12 días y que culminó con el colapso del régimen dictatorial que gobernaba Siria desde 1971.
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Rami Abdulrahman, director del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos con sede en Londres, calificó a la jornada como "de libertad para el pueblo sirio", tras el término de un gobierno que se prolongó por 54 años. Según la misma fuente, el presidente abandonó el aeropuerto de Damasco a bordo de un avión "especial", aunque se desconoce su destino final.
Por su parte, el Kremlin confirmó que Bashar al Asad había "dimidido de su cargo" y dejado Siria. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, señaló que "tras las negociaciones entre al Asad y varios actores del conflicto en Siria, decidió dimitir y salir del país, dejando instrucciones para la transferencia pacífica del poder".
Abu Mohamed al Jolani, líder de la coalición insurgente que lidera el Organismo de Liberación del Levante, proclamó la victoria de los rebeldes en un comunicado: "Oh, mis hermanos revolucionarios, recen a Dios por la victoria que nos ha dado a través de sus manos", expresó.
Al Jolani encabeza una coalición que se separó en 2016 de Al Nusra, la rama siria de Al Qaeda, y que inició su ofensiva contra el régimen el pasado 27 de noviembre.
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El enviado especial de las Naciones Unidas para Siria, Geir Pedersen, reaccionó con sigilo tras la caída de Damasco. En un comunicado, Pedersen instó a "esperanzas cautelosas", calificando la toma de la capital como "un momento decisivo" para Siria.
"Los casi 14 años de guerra civil fueron un capítulo oscuro que ha dejado cicatrices", destacó. Sin embargo, subrayó que se mira hacia el futuro con esperanzas de apertura, paz, reconciliación e inclusión para todos los sirios.
Además de la caída de Damasco, se confirmó que las fuerzas rebeldes tomaron el control de la ciudad de Homs, al norte de la capital, así como de Deir al Zur, en el este del país, que hasta ahora estaba bajo control de las fuerzas kurdas sirias. Las únicas zonas que permanecen fuera del alcance de los insurgentes son las provincias costeras de Tartús y Latakia, donde se encuentra el núcleo del poder de la familia Al Asad y las principales bases militares rusas.
Guerra civil
El golpe que dieron los islamistas en Siria representa un cambio de peso en la guerra civil que devastó a Siria durante más de una década, habiendo dejado miles de muertos y millones de desplazados.